La Ley de Dependencia podría generar 635.000 empleos

Galaxia Elkartea - Informes - 17/04/2018

El Estado tiene una 47.212.990 habitantes a 1 de enero de 2012, con un crecimiento de casi 6 millones de personas en una década, según el último censo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en 2012.

Durante estos diez años, se observa un incremento del peso relativo de la población de 40 a 64 años y la disminución del peso relativo de la población en edades de 16 a 39 años. Esto se traduce en un ligero crecimiento de la tasa de dependencia, que es la relación entre población en edades no activas (menores de 16 y mayores de 64 años) y la población de 16 a 64, edades consideradas activas, que pasa de un valor de 0,485 en 2001 a 0,500 en 2011. Esto significa que en la actualidad, por cada persona en edad no activa, hay casi exactamente dos personas en edad de trabajar. En definitiva, la población mayor supone el 14,7 % (47.212.990) de la población total, y crece en mayor medida la población de los octogenarios, que supone ya el 5,3%.

En cuanto a la distribución por sexos, a nivel estatal, por cada 100 mujeres hay 97 hombres. El porcentaje de mujeres es ligeramente inferior al de hombres hasta los 50 años, edad a partir de la cual esta diferencia se invierte, aumentando paulatinamente. El sexo predominante en la vejez es femenino, hay un 35% más de mujeres que de hombres.

Las comunidades autónomas más envejecidas son las que se encuentran en el noroeste peninsular, mientras que las más jóvenes se encuentran en las islas y en el sureste de la península. Si analizamos la evolución desde 2001 la comunidad que más ha envejecido es Canarias, seguida de Galicia, Extremadura y Principado de Asturias (con una edad media de 46,3 años).

La longevidad se ha incrementado, las mujeres españolas tienen una esperanza de vida al nacer de 84,9 años, y los varones de 78,9 años, lo que ha provocado que el número de personas de 85 y más años por cada 100 de 45 a 65 años (ratio de apoyo familiar) ha ido aumentando progresivamente en los últimos años y se estima que seguirá haciéndolo, de manera que cada vez serán menores los recursos familiares disponibles para apoyar a una cifra tan alta de mayores.

A los 65 años, la esperanza de vida de los españoles (mujeres y hombres) es la más alta de la Unión Europea, detrás de Francia. Alemania, Italia, Francia y Reino Unido, que junto con España son los países de la Unión Europea con una cifra más alta de personas mayores. Además, como existe un declive de la mortalidad a edades altas, esto provocará una mayor supervivencia de los mayores y un envejecimiento de los ya viejos (lo que conlleva la aparición de enfermedades y discapacidades que originan dependencia).

La edad aumenta la probabilidad de vivir en soledad. La forma de convivencia mayoritaria entre los hombres de 65 y más años es la pareja, casi un 50% de los casos, mientras que entre las mujeres aumenta el porcentaje de las que viven solas, llegando a suponer el doble del porcentaje de hombres que vive en hogares unipersonales. Las personas mayores que vienen en hogares de otro tipo (otros tipos de convivencia diferentes a la pareja, el hogar multigeneracional, o el hogar unipersonal) son las que presentan mayor porcentaje de casos de discapacidad. También en este tipo de hogar se recogen los casos de mayor severidad.

De acuerdo con el IMSERSO, en el Estado, a fecha 1 de enero de 2012, existían 1.280.006 personas reconocidas con alguna situación de dependencia (Grado I, II y III). Los grandes dependientes (Grupo III), son mayoritariamente (54,39%) personas con más de 80 años, le siguen las personas con menos de 65 años (24,31 %) y aquellas de entre 65 y 79 años (21, 30%).

Teniendo en cuenta estos datos, el envejecimiento de la población se traduce en un incremento de personas con dependencia permanente o transitoria. Esto ha provocado, en los últimos años, la necesidad del cuidado cada vez de un mayor número de personas en situación de dependencia, lo que ha generado un fuerte crecimiento de empleo en este sector, incluso en la situación actual de crisis en la que nos encontramos. La ley de la dependencia, y a pesar de los recortes que ha experimentado recientemente, podría llegar a generar alrededor de 635.000 puestos de trabajo en los próximos años según diferentes estudios.

La protección social de las personas mayores en la UE es poco uniforme. Los programas de renta y los servicios sociales para mayores incluyen sistemas de protección que pueden cambiar las circunstancias relativas de la población mayor en situación de dependencia en cada país. Los aspectos relevantes incluyen los sistemas de protección consolidados, como pensiones, sanidad y los servicios tradicionales, también programas adicionales de renta, prestaciones de vivienda y gastos fiscales.

La situación actual se centra más en la diversificación, innovación y experimentación con nuevas modalidades de asistencia, más que en la provisión de recursos públicos y el desarrollo cuantitativo de los sistemas disponibles.
La tendencia hacia la diversificación es un indicador de alto desarrollo de los sistemas de Estados de Bienestar, aunque la tendencia opuesta (recorte del gasto público) es ilustrativa de la tendencia general hacia menos Estado. Cuando esto se pone en relación con los servicios para los mayores y las necesidades de cuidados prolongados, la corriente discurre contra las tendencias demográficas y el poder adquisitivo de las generaciones mayores, cuyas necesidades de asistencia son elevadas.

Por esta razón en un número importante de países hay una expansión cuantitativa, sistemas bien financiados (Alemania), más plazas sanitarias (Francia) y una mejor vivienda y asistencia de los mayores (Países Bajos). Se ha constatado en varios países, una creciente llamada a la asistencia social para cubrir estas necesidades de nuestros mayores.

Siempre habrá nuevas necesidades y sistemas de cuidado, pero la gran mayoría de las necesidades de dependencia pueden ser reducidas a necesidades normales de Seguridad Social: la necesidad de ingresos suficientes y la necesidad de salud y otros Servicios Sociales que en gran medida están generados por causas médicas.